A la vista
Una historia que me consterno muy cercano de mi infancia fue un amigo muy cercano a mis abuelos. Mis abuelos paternos, Galcantara y Mercedes. El señor conoció a su esposa en la avenida Las América. Mientras regresaba de un viaje desde San Pedro ella pidió un aventón para llegar a la capital. Ese día salió de su ruta y llevo a la jovencita hasta la universidad. Intercambiaron teléfonos y se hicieron amigos. El comenzó a visitarla, ella también calentaba la relación. Con el tiempo, el trato y la convivencia se descubrieron enamorados. Fueron conociéndose, se hicieron novios y terminaron casándose apresuradamente cuando ella quedo embarazada de su primer hijo, aun en contra de todas las especulaciones familiares, quienes deseaban verlo con una joven más tranquila y con la ropa más larga. Luego de cuatro años de matrimonio y tres hijos, un buen día llego a casa y ella se había marchado con un compañero de trabajo. Especifico, del trabajo del marido, pues ella no trabajaba. Él se ocupaba se...